Filosofía & Equipo de trabajo
Laundry como sistema de limpieza y desinfección de barricas de vino
El uso de barricas de roble en la elaboración y crianza es una práctica que se considera como un elemento muy favorable en la participación y evolución organoléptica de los vinos. Durante la crianza en barricas, los intercambios entre vino/madera enriquecen en aromas y sensaciones gustativas el producto, además de favorecer una microoxigenación que provoca estabilidad física y química en el producto y le confiere la delicadeza, finura, equilibrio y complejidad aromática tan apreciadas por el consumidor. La barrica usada no posee el mismo potencial que el de una nueva, pero encierra todavía un excelente valor para numerosos vinos y otros productos alcohólicos a un coste menor, por lo que su buen mantenimiento es imprescindible para este fin.
El uso de barricas de roble en la elaboración y crianza es una práctica que se considera como un elemento muy favorable en la participación y evolución organoléptica de los vinos. Durante la crianza en barricas, los intercambios entre vino/madera enriquecen en aromas y sensaciones gustativas el producto, además de favorecer una microoxigenación que provoca estabilidad física y química en el producto y le confiere la delicadeza, finura, equilibrio y complejidad aromática tan apreciadas por el consumidor. La barrica usada no posee el mismo potencial que el de una nueva, pero encierra todavía un excelente valor para numerosos vinos y otros productos alcohólicos a un coste menor, por lo que su buen mantenimiento es imprescindible para este fin.
El uso de barricas de roble en la elaboración y crianza es una práctica que se considera como un elemento muy favorable en la participación y evolución organoléptica de los vinos. Durante la crianza en barricas, los intercambios entre vino/madera enriquecen en aromas y sensaciones gustativas el producto, además de favorecer una microoxigenación que provoca estabilidad física y química en el producto y le confiere la delicadeza, finura, equilibrio y complejidad aromática tan apreciadas por el consumidor. La barrica usada no posee el mismo potencial que el de una nueva, pero encierra todavía un excelente valor para numerosos vinos y otros productos alcohólicos a un coste menor, por lo que su buen mantenimiento es imprescindible para este fin.
El uso de barricas de roble en la elaboración y crianza es una práctica que se considera como un elemento muy favorable en la participación y evolución organoléptica de los vinos. Durante la crianza en barricas, los intercambios entre vino/madera enriquecen en aromas y sensaciones gustativas el producto, además de favorecer una microoxigenación que provoca estabilidad física y química en el producto y le confiere la delicadeza, finura, equilibrio y complejidad aromática tan apreciadas por el consumidor. La barrica usada no posee el mismo potencial que el de una nueva, pero encierra todavía un excelente valor para numerosos vinos y otros productos alcohólicos a un coste menor, por lo que su buen mantenimiento es imprescindible para este fin.